sábado, 29 de julio de 2017

Días de verano

Son ligeros 
los días de verano,
la luz sincera de nuestro dormitorio,
este limpio amanecer
que sabe deslizarse como un beso.

Son ligeras 
las calles  cuando somos
dueños del asfalto y la desidia
que desanda Madrid sin diligencia,
sin un reloj que mida la palabra,
sin un mañana que hable de nosotros.

Son ligeras 
las blancas avenidas,
las sombras indecisas de los toldos,
la mano que resbala por mis dedos,
la pulcritud precisa de las voces
que suenan como alfombras.

Son ligeras 
las plazas distraídas,
la espumosa caricia de la tarde,
la consciencia más dócil de nosotros,
las risas que acompañan el sonido
de las conversaciones.

Son ligeros 
los hombros que rodeo,
los labios que dibujan tu sonrisa,
la calle apacible que ilumina
la llama febril de las estrellas
que habitan las ciudades.

Son ligeros 
los días de verano,
la piel sincera de nuestro dormitorio
y este tibio anochecer
que sabe deslizarse como un beso.


2 comentarios:

  1. hummm...
    mastico,trago y entendiendo
    (aunque curiosamente, y tan tú, sin música)...

    En fin...

    Es
    es
    y es...
    alma.

    Así, a borbotones, das lo mejor de tí.

    Y un abrazo
    (pero eso ya lo sabes)

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  2. Mil gracias, amigo. A veces hay que perder el rumbo para volver a encontrarse.

    Y aunque tú también lo sepas...un fuerte abrazo.

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