viernes, 7 de enero de 2011

Navidad




Los pastores a Belén,
niña acerca las guirnaldas,
vamos a vestir al árbol
que está desnudo de ramas.
El rebaño junto al río
tan quietecito de plata,
el musgo del alma fuera,
junto a las piedras nevadas;
los peces en la corriente
y la paloma en la casa.
Alcanza el espumillón
y ponle la minifalda;
el pescador en el puente
y en el puente la esperanza.
Dame un dulce y el pesebre
que el Niño no tiene cama;
la serpiente de colores,
qué guapa estás cuando cantas
a San José y los calzones;
los corazones en grana,
los soles de plata y oro
que dan calor en la rama,
el mismo calor de entonces
cuando tenía tu cara.
Campesinos y alfareros,
quedan pocos en la caja,
viandas junto a la hoguera
y un puchero con el agua;
si me olvido de quererte
me lo recuerdas mañana.
El carro va en el camino,
el camino va a la casa,
la Virgen va junto al Niño,
y junto al Niño la vaca.
Hacia Belén va una burra
mientras yo me remendaba.
La estrella de Oriente en alto,
la pongo yo, que te matas;
los reyes con los camellos,
hoy vete pronto a la cama
que hay un paje en el tejado,
no te vea levantada.
El ángel blanco custodia
las figuras que nos faltan.
Que descanses, niña mía,
tápate bien que hay helada.
Los pastores a Belén
y los sueños en tu almohada.


jueves, 18 de noviembre de 2010

El Molino



El molino remueve la mañana
erguido en su vejez, recio semblante,
en tierra castellana no distante
mece al viento, lo acuna en una nana.

El molino a otro molino se hermana
en la espiga de trigo, sol errante,
ensoñando el ayer, luz abrasante
de la estepa más fría, la más llana.

El disfraz de gigante es la quimera
que no hay noble Don Sancho en esta tierra
ni Quijote montado en Rocinante.

De la tarde el molino nada espera,
mece al viento el amor al que se aferra.
El molino es un caballero andante.





sábado, 4 de septiembre de 2010

Montaña



Un instante
en el ascenso de la cima
es congelado en el tiempo
semejante
a descenderla de espaldas.
Las montañas
no hablan de nosotros
a la hora del té.

Seguramente hablan
de las voces del viento
cuando cantan al alba,
la pereza del sol
en los días de invierno,
de lo bien que les sientan
sus faldas nevadas,
de las pecas del cielo
cuando llega la noche
o del frío que hace
o del tiempo que pasa.

Quisiera ser montaña
y no hablar de nosotros
a la hora del té.


martes, 3 de agosto de 2010

Hay una llama



Hay una llama
encendida,
una serena luciérnaga en celo
pintora de la noche, de acuarelas,
de hechizos de siete velos.

Hay una llama
domadora
de las aguas en un tálamo de aire
exhalando corazón
brotando sangre como un nuevo magma.

Hay una llama
melena tibia y dorada de ocasos
palpitando libre
como un cuerpo desnudo.

Hay una llama
de pecho ardiente,
de olor a trópico,
que ahuyenta los lobos de la muerte,
sus tardes de otoño sin ventanas;
una llama de seda
sobre témpanos desiertos;
una llama que abre
y no cierra
la sonrisa, el corazón y la mano.

En esta noche,
en esta fría y tibia noche
bajo la escarcha,
hay una llama encendida,
una antorcha que arde como los sueños.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Permíteme este baile

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Permíteme este baile, sólo un paso,
un vals a medianoche, de tu mano,
una balada eterna, tan cercano
tu cuerpo junto al mío, tan escaso

el aire entre nosotros. Sólo un paso,
un giro interminable, tan liviano
vaivén para subir a nuestro arcano,
rendido ante tus ojos en ocaso.

Permíteme que sea quien te guíe
bajo el compás medido de tus labios
al cálido vergel donde me abraso.

Y al fuego de esta luna que sonríe
brindándole al amor sus desagravios,
permíteme este baile, sólo un paso.