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martes, 3 de agosto de 2010

Hay una llama



Hay una llama
encendida,
una serena luciérnaga en celo
pintora de la noche, de acuarelas,
de hechizos de siete velos.

Hay una llama
domadora
de las aguas en un tálamo de aire
exhalando corazón
brotando sangre como un nuevo magma.

Hay una llama
melena tibia y dorada de ocasos
palpitando libre
como un cuerpo desnudo.

Hay una llama
de pecho ardiente,
de olor a trópico,
que ahuyenta los lobos de la muerte,
sus tardes de otoño sin ventanas;
una llama de seda
sobre témpanos desiertos;
una llama que abre
y no cierra
la sonrisa, el corazón y la mano.

En esta noche,
en esta fría y tibia noche
bajo la escarcha,
hay una llama encendida,
una antorcha que arde como los sueños.

jueves, 14 de enero de 2010

Cigüeña



Dime Cigüeña,
¿hacia dónde diriges la mirada?
Por tu porte tranquilo, yo diría
que contemplas lejana de otras aves la calima,
digna sobre la cúspide del tiempo;
el mundo vuela a ras de suelo, tanto te extraña
el movimiento circular de esas raras aves
que no tienen alas;
si supieran volar a tu modo y manera,
soñarían en línea recta
como lo haces tú frente al espejo de la mar.

Dime Cigüeña,
si acaso es tu pluma negra la pena
de la soledad,
si es tu pluma blanca la promesa
de verla de nuevo girar a tu lado;
que por tus alas plegadas, pensaría
que ya no quieres volar
si no hay un sol en tu mira,
que te vestiste de invierno
una mañana tranquila
cuando la viste marchar.

Dime Cigüeña,
si aún repartes la vida
o la vas dejando pasar.