martes, 27 de abril de 2010

Esas tardes que anochecen

En esas tardes que anochece tan temprano
el credo se torna aleatorio, o se marcha;
en esas tardes que se van sin decir nada,
cuando el destino espera al pie de una lágrima;
por la tarde que se aleja, se erizan las almas.

En esas tardes que anochece de alborada
cuando aún el río horada la escarpada
montaña, se pierde la costumbre imaginaria
de besar a la dama, a la que espera
al pie de una lágrima, a una tarde que no llega.

En esas tardes que anochece tan temprano,
el credo se torna aleatorio
o se marcha.

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